Colesterol: El Verdadero Malo de la Película

Por Maricarmen Grisolía | Comer sano de verdad

Ago 08
El colesterol "malo" no es quien tú crees, déjame desenmascarar al verdadero bandido

El colesterol “malo” no es quien tú crees, déjame desenmascarar al verdadero bandido

En el artículo anterior hice una pequeña introducción sobre el tema del colesterol.

Es un tema que nos interesa a todos y del que hay mucha (pero mucha) desinformación.

Como lo comenté en el post del lunes, el LDL lleva las grasas en la sangre, hacia las células. El HDL remueve el exceso de grasas del sistema, llevándolas desde las células hacia el hígado, para que tu cuerpo las elimine.

Seguramente ya sabes que, en general, es deseable tener niveles no muy altos de colesterol LDL, niveles altos de colesterol HDL, y niveles bajos de triglicéridos.

Sin embargo, los valores de colesterol total son básicamente inútiles para determinar si existe riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular y, contrario a lo que muchos creen, no deben utilizarse para valorar el estado de salud de una persona.

Esto es porque el colesterol, per se, no es malo.

Déjame explicarte un poco mejor cómo es la historia en realidad (de acuerdo a lo que la ciencia nos dice hoy día).

El Colesterol Alto Es Un Síntoma, No Una Causa

El tener niveles elevados de colesterol en sangre es un síntoma de un problema que existe en tu cuerpo, pero no es la causa del problema. El colesterol no es malo, sino que está allí para ayudar a resolver la situación cuando algo malo está ocurriendo.

Es como cuando agarras una infección y salen las células blancas (los leucocitos) a solucionar. Cuando te haces un examen de sangre y te salen las defensas altas, todo el mundo sabe que la solución no es eliminar los leucocitos, sino eliminar la infección que causó que estos aumentaran. Debería ser igual con el colesterol…

Te explico: el colesterol aumenta cuando hay un tipo de daño en las arterias, llamado inflamación.

Cuando eso ocurre, se envía colesterol a las arterias para reparar el daño. En principio, esto debería solucionar el problema, pero si la inflamación persiste el cuerpo seguirá enviando más y más colesterol para tratar de reparar los daños. Como consecuencia, el exceso de colesterol puede comenzar a acumularse en las paredes de la arteria (como si estuviera haciendo una especie de “costra”, lo mismo que hace la sangre cuando nos cortamos). Si encima ese colesterol que se empieza a acumular también es inestable y comienza a oxidarse (o hay muchos facotres que lo hagan oxidar), entonces se forma la placa y es allí donde empiezan los problemas graves.

Si ves bien la cosa, te darás cuenta que la solución no está en tratar de bajar los niveles de colesterol, sino en:

  1. Evitar que ocurra la inflamación, y
  2. evitar tener el colesterol que se oxida fácilmente y que es más propicio a formar la placa.

Inflamación: El Verdadero Enemigo

Ya sabes entonces que la causa real del problema es la inflamación a nivel arterial.

¿Y sabes qué causa esa inflamación?

La inflamación en el cuerpo ocurre cuando hay niveles de insulina altos todo el tiempo (crónicos)…

… y eso ocurre cuando comes exceso de alimentos ricos en carbohidratos (o cuando comes alimentos de alto índice glicémico muy frecuentemente), lo que hace que tengas niveles elevados insulina durante todo el día. Otros alimentos también causan inflamación (y otros la previenen), pero de esto hablaremos en el próximo post.

El Colesterol “Malo” No Es Todo Malo

Muy recientemente se está comenzando a entender (gracias a varios estudios científicos) que no todo el colesterol LDL es peligroso. Hay un tipo especial de colesterol LDL, uno que es más denso y más pequeño de lo que debería ser, que es el que realmente termina depositándose en las paredes de las arterias y formando la placa.

El LDL viene en cuatro formas básicas: una forma relativamente grande y esponjosa llamada LDL grande, y tres formas de tamaños cada vez más pequeños conocidas como LDL mediano, LDL pequeño y LDL muy pequeño. Una dieta rica en grasas saturadas aumenta principalmente la forma de LDL grande, mientras que una dieta baja en grasas y rica en carbohidratos propaga las formas más pequeñas.

Las partículas grandes y esponjosas (el LDL grande) es básicamente benigno, mientras que las versiones más pequeñas (que también son más densas y más rígidas) son las que realmente causan las enfermedades.

Las pruebas sanguíneas actuales convencionales no distinguen este tipo de colesterol, y es por eso que se solía creer hasta ahora que todo el colesterol LDL es malo, o que tener el colesterol total alto es malo.

La realidad es que nada de eso importa: puedes tener valores relativamente altos de colesterol total, o valores relativamente altos de colesterol LDL, pero si de todo ese LDL el que es malo está bajo no habrá problema.

El Doctor Ronald M. Krauss, director del Departamento de Investigación sobre la Aterosclerosis del Instituto de Investigaciones del Hospital de Niños en Oakland, Estados Unidos, es una de las autoridades más vanguardistas en el tema. En un estudio que realizó sobre 4.600 pacientes, observó que hay realmente tres factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares en función del tipo de colesterol LDL.

Estos factores, son, en orden de importancia:

  1. Niveles altos de LDL pequeños y medianos, combinados con niveles bajos de HDL (es la peor combinación de todas).
  2. Niveles bajos de HDL.
  3. Niveles altos de LDL total (éste fue el menos importante).

Me he limitado aquí a explicar de forma general lo que se sabe hoy día sobre esto, pero si quieres saber más te invito a leer un artículo de Paul Scott en la página de msnbc.com, y una entrevista realizada al Dr. Krauss en la que explica con mucho detalle todo esto de los distintos tipos de colesterol LDL (ambos artículos en inglés).

Cómo Saber Si Tus Niveles de Colesterol Son Saludables

Cuando se realiza la prueba de sangre para determinar los niveles de colesterol (que se hace en ayunas), se reportan cuatro valores: LDL, HDL, triglicéridos y colesterol total. Usualmente, estos valores se miden en miligramos de colesterol por decilitro de sangre (mg/dL), o bien en milimoles de colesterol por litro de sangre (mmol/L), dependiendo del país.

Del colesterol ya sabes lo que es, y los triglicéridos es la forma en que se encuentran los ácidos grasos (las grasas) cuando están libres en el torrente sanguíneo.

Por ejemplo, cuando buscas adelgazar, debes liberar las grasas de los depósitos (hacer que los ácidos grasos salgan de las células del tejido graso) para que éstas puedan ser utilizadas (o “quemadas”, como se les dice comúnmente). Si esto ocurre, habrán triglicéridos en la sangre.

También hay triglicéridos en sangre cuando estamos en ayunas o cuando hace tiempo que no comemos, pues estos se utilizan como fuente de energía por el cuerpo en la ausencia de los glúcidos provenientes de las comidas.

Así que es normal que tengas triglicéridos en la sangre cuando estás en ayunas, o incluso justo después de hacer ejercicios, pero un buen funcionamiento de tu cuerpo implicaría que estos niveles son estables: o se utilizan (se “queman”) o se vuelven a almacenar. Niveles altos de triglicéridos en sangre indican que hay algo mal, y son señal ineludible de un riesgo de enfermedad cardiaca.

Si te haces un examen de colesterol, estos son los valores adecuados según las directrices de salud actuales:

  • El colesterol total debe ser menor de 200 mg/dL ó 5.2 mmol/L. Entre 200 y 239 mg/dL, ó 5.2 y 6.2 mmol/L, está en el límite alto, y por encima de 240 mg/dL ó 6.2 mmol/L es riesgoso.
  • Idealmente, el LDL debe estar por debajo de 130 mg/dL ó 3.3 mmol/L. Entre 130 y 159 mg/dL, ó 3.4 y 4.1 mmol/L, está en el límite alto, y por encima de 160 mg/dL ó 4.1 mmol/L ya se comienza a estar en riesgo.
  • Idealmente, el HDL debe ser superior a 60 mg/dL ó 1.5 mmol/L. Si está entre 50 y 60 mg/dL, ó 1.3 y 1.5 mmol/L, está bien, pero si está por debajo de 50 mg/dL ó 1.3 mmol/L habrá que subirlo.
  • Idealmente, los triglicéridos deben estar por debajo de 150 mg/dL ó 1.7 mmol/L. Entre 150 y 200 mg/dL, ó 1.7 y 2.2 mmol/L, estarían un poco altos, y por encima de 200 mg/dL ó 2.3 mmol/L comienzan a ser riesgosos.

De todos modos recuerda: los valores de colesterol total, o de colesterol LDL, no indicarán realmente si estás en riesgo o no de sufrir enfermedad cardiovascular. Puede darse el caso de personas con niveles altos de LDL, pero que sean en su mayoría LDL grande. También puede ocurrir que haya alguien con niveles bajos de LDL pero una gran proporción de LDL medianos y pequeños (y estar, por tanto, en mayor riesgo).

Lamentablemente, las formas de medir los distintos tipos de LDL no están estandarizadas y no es posible hacerlo aún en los laboratorios de análisis.

Por eso, tu aliado más confiable para asegurarte de tener unos niveles (y tipos) saludables de colesterol es llevar una alimentación adecuada.

Y es de eso (entre otras cosas, como las estatinas) que hablaremos en el próximo post.

Si este post te ha sido de ayuda, por favor, no dudes en compartirlo con al menos tres personas, seguro que podrá ayudar a más de uno a sacarlo de la confusión.

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